No lejos del hotel, justo en la otra cara de la Rocca, la oriental, se halla una de las bahías más hermosas de la costa norte siciliana: "La Caldura" o "Calura", como también se denomina aquí. No hay claro acuerdo en cuanto al origen de la palabra, si bien todo apunta a que deriva del griego, una composición de "kalòs (bonito), kallos (belleza) y "oreuo" (refugio, albergue), o sea algo así como "hermoso refugio". No obstante, el nombre también podría provenir del latín, concretamente de "calidum" que significaría, calor, calidez. Otros, finalmente, sostienen que la etimolgía de la palabra es más bien árabe, y proviene de "Calhur", que significaría "brillante, maravillosa, luciente playa de levante".
Y si bien el significado lingüístico es incierto, aquí nos permitimos
afirmar que la Calura es una de las últimas bellezas vírgenes de la isla, un mundo por sí mismo, hecho de rocas, pequeñas calas, playas y mar. En su zona más elevada, entre higos chumbos y pitas, resaltan los restos de una antigua torre, una de las muchas que se encuentran en las costas sicilianas y que, antiguamente, permitían que las noticias más importantes se extendieran por toda la isla en una hora.
En sus proximidades se erige el hotel Kalura, inaugurado a principios de los años sesenta y desde hace más de treinta dirigido por la familia Curcio. En este hotel no es solamente la situación, la atmósfera personal y su vasta oferta de actividades deportivas y recreativas lo que deja una huella indeleble en los visitantes procedentes del mundo entero, sino sobre todo la extraordinaria cocina siciliana y local aquí ofrecida.
En el plano de más abajo encontrará nuestro restaurante, el bar con terraza panorámica, la sala de desayunos, la sala de conferencias, el piano-bar, el parque infantil, la piscina, la playa privada del hotel, aparcamientos propios, pistas de tenis y de baloncesto, y un campo de fútbol.